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Estos son los artículos publicados por Fernando Flores en la revista Qué Pasa en 2003 y 2004.
Es bueno y necesario que veamos a Chile como una pequeña planta que lucha por florecer en el desierto, que pide nuestros cuidados y el compromiso de nutrirla.
Reemplacemos el nihilismo que nos amenaza con un compromiso incondicional hacia esta familia extendida que es nuestra patria.
La generación contemporánea tiene como principal problema el que no está mirando cómo Chile se debe posicionar en el mundo.
Nuestro mayor peligro radica en que los éxitos del pasado -incluidos los TLC- se transformen en una inercia que nos haga perder tiempo y energía.
Los innovadores culturales buscan en el segmento de menores ingresos las oportunidades culturalmente relevantes que éste les ofrece.
A través de la oportuna, rápida y eficiente implementación de una infraestructura de información digital, Chile tiene hoy la oportunidad de ser parte del grupo de los países que lideran el diseño del futuro del mundo.
La siguiente lista contiene los artículos publicados por Fernando Flores en el diario La Tercera en los años 2000 y 2001. En ellos expone su visión sobre los desafíos para nuestro país y los caminos posibles para llegar a concretarlos.
Necesitamos un nuevo acuerdo económico que se oriente desde un adecuado diagnóstico sobre el mundo que enfrentamos como país al corto y mediano plazo y sepa percibir las oportunidades que ofrece. Ni la dirigencia empresarial ni la dirigencia del trabajo organizado, ni muchos sectores en el gobierno están aún en sintonía con los desafíos de la globalización.
No aceptemos la creencia de que hay un momento en la vida en que ya no podemos aprender nuevas habilidades y destrezas, no podemos desarrollar, repotenciar nuestras virtudes, corregir nuestros defectos o crear nuevas alianzas y reponer confianzas. En fin, la vida no es un fatalismo escrito, pero si insistimos en ello seremos creadores y actores de este fatalismo.
En el mundo de hoy el tango es un negocio que moviliza grandes recursos. Recientes estudios señalan que mueve cerca de 2.000 millones de dólares al año. Sin embargo, de esta cifra, Argentina sólo recibe alrededor de 180 millones. Sólo este dato nos permite advertir que aquello que entendemos como espacios comunes de identidad no somos capaces de percibirlos como oportunidades para posicionarnos en el mundo.
La vinculación entre identidad nacional y tango no es trivial. Nos encontramos con nuestra identidad más en la práctica que en la teoría y el tango es, primero que nada, la práctica de un baile que superó su condición de folclor para convertirse en un arte universal.
La esencia de la cultura norcaliforniana es la creación de valor por la innovación permanente al servicio de aplicaciones válidas para muchos. Dentro de estos valores, encontramos el respeto por la diversidad, lo que exige una tolerancia que nunca se confunde con la indiferencia.
Tenemos una gran oportunidad como país y se hará real en la medida que reinventemos nuestra unidad nacional. En esta tarea, el tiempo y el conocimiento sobre la verdadera dimensión de los desafíos que se nos vienen encima, serán nuestros mejores aliados.
La interacción y sinergia que se produce entre computación y comunicación, por un lado, y entre ingeniería genética y nanotecnología por otro, generará un mundo por completo nuevo. De él no sabemos mucho: Puede ser una caja de Pandora portadora de horrores y sorpresas, pero también puede traer bienestar y consuelo al sufrimiento humano.
La seguridad total nunca ha estado a nuestro alcance y, de ser posible, castraría las oportunidades que tenemos por el hecho de estar atados a un mundo incierto en el que los poderosos del momento no saben si mañana serán reemplazados por los débiles de antaño.
Martín Varsavsky fue al exilio a Estados Unidos y obtuvo dos masters en la Universidad de Columbia. Hoy es un empresario mundialmente reconocido que ha creado seis empresas, entre las que se cuenta Ya.com
El verdadero emprendedor está más cerca de lo que se supone del político de izquierda que busca cambiar la realidad para mejorar la situación de los seres humanos, o de los creadores culturales que llaman la atención sobre las desigualdades o la opresión.
Los chilenos discutimos, no conversamos, para ello hay que ponerse de acuerdo en las palabras. Sólo entonces daremos real valor a nuestras promesas y confianzas. Chile vive un momento crucial en su historia. ¿Seremos capaces de volver a conversar, de enfrentar nuestras promesas y establecer confianzas?
Si queremos tener un sostenido crecimiento del 7% como se ha hablado y creído posible, tenemos que destinar una parte importante de nuestros esfuerzos a ser actores de esta nueva economía.
El consultor y presidente de la Fundación Chile analiza desde su óptica las dificultades de la selección chilena de fútbol. Enfocándose especialmente en Iván Zamorano, asegura que en la forma en que aprovechemos su estado de ánimo y el de sus compañeros está la clave para enfrentar al próximo rival.
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