Escarbando la basura para generar energía

La semana pasada veíamos cómo a partir de desechos orgánicos se abre una alternativa para producir energía. Y precisamente este lunes The Wall Street Journal publicó un reporte donde señala cómo el poder político y privado está comenzando a mirar con otros ojos los residuos. El texto es el siguiente:
Gobiernos y compañías escarban la basura para generar energía
Por Jonathan Shieber.
Ante la subida de los precios de la energía y una mayor preocupación por el calentamiento global, los gobiernos y las empresas de todo el mundo intentan convertir la basura en oro.
Están probando con diferentes tecnologías que convierten los desechos en energía, generando electricidad al quemar basura, desde cáscaras de plátanos, aguas residuales a virutas de árboles. Estos métodos no sólo ahorran el uso de combustibles fósiles sino que también reducen la cantidad de desperdicios que se acumulan en los basureros y las emisiones de metano, el potente gas de efecto invernadero que generan los grandes depósitos de desechos.
"La basura es un recurso", dice Mark Pytosh, director financiero de Covanta Holding Corp., una compañía energética estadounidense que utiliza desperdicios para generar electricidad. "Mucha gente piensa, 'Ah, tiremos esto. Pero la basura tiene un valor energético y nuestra pregunta es, ¿cómo podemos extraer el máximo valor energético de los desperdicios?"
La generación de electricidad a partir de basura empezó a ser una práctica experimental en Estados Unidos durante la crisis energética de fines de los años 70, según Alex Klein, un analista especializado en energía de Emerging Energy Research, una firma de investigación y consultoría de Massachusetts. La industria siguió creciendo en los años 80, pero vio un declive en la década siguiente cuando los municipios estadounidenses empezaron a mostrarse más sensibles con los temas ligados a las emisiones de gases que se desprendían al quemar los desperdicios.
Sin embargo, desde entonces, la industria de la transformación de basura en electricidad ha invertido en tecnologías para reducir sus emisiones, calmando los temores del público. Además, cada vez más estados en EE.UU. están implementando estándares que requieren que las compañías eléctricas generen una parte de su energía a partir de fuentes alternativas. Como resultado, las ciudades están volviendo a recurrir a esta tecnología, sobre todo en áreas poco propicias para proyectos eólicos y solares.
Actualmente, existen dos tipos básicos de tecnologías de conversión de basura a electricidad. El método tradicional utiliza procesos termoquímicos como la combustión y la gasificación para quemar cualquier clase de basura y convertirla en energía. Otra técnica, la digestión anaeróbica, utiliza microbios para procesar solamente los desperdicios orgánicos. Desde los años 80, ha habido avances en ambos frentes, pero el método tradicional suele enfrentar un problema de imagen, ya que la gente suele verlo como menos limpio que el método orgánico.
En EE.UU., muchos estados se están concentrando en los proyectos que convierten la basura orgánica, conocida como biomasa, en electricidad. De momento, el estado que lleva la delantera en la apuesta por las fuentes de energía alternativa es California: para 2010, el 20% de la electricidad utilizada en el estado debe provenir de fuentes renovables. Y al menos 20% de esa energía debe generarse a partir de biomasa o proyectos tradicionales de transformación de basura en energía.
Mientras tanto, gran parte de las propuestas más innovadoras en este campo se están desarrollando en Europa. Los altos costos de la energía han contribuido al surgimiento de un bullicioso mercado de proyectos de conversión de basura en energía.
Las regulaciones que controlan los basureros y que restringen las emisiones de gases con efecto invernadero son otro factor importante. "En los países de Europa Central, así como en lugares como Japón y Hawai, los basureros no son una opción", dice Klein. "En esas áreas ha habido un énfasis en el desarrollo de proyectos de conversión de basura en energía, para generar electricidad y evitar la destrucción de los terrenos".
Algunas de las ideas europeas están llegando a EE.UU. a través de una empresa conjunta euro-estadounidense recién formada llamada Schmack BioEnergy LLC, una sociedad entre Schmack Biogas AG, una empresa alemana de transformación de biomasa en energía, y Kurtz Bros. Inc., una firma estadounidense de servicios ambientales.

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