A través de la oportuna, rápida y eficiente
implementación de una infraestructura de información
digital, Chile tiene hoy la oportunidad de ser parte del
grupo de los países que lideran el diseño del futuro del
mundo.
Por Fernando Flores
24 de Octubre de 2003
Esta semana se aprobó el Tratado del Libre Comercio con Estados Unidos en el Senado. Este tratado, junto con los ya firmados con Europa y Corea, nos cambiarán el espacio de cooperación comercial.
Los aspectos técnicos, ambientales, de innovación y otros, incluidos en los acuerdos comerciales, modifican el marco de referencia de operación en el mercado e imponen nuevas reglas de juego, leyes e instrumentos.
Para el buen funcionamiento de estos cambios es necesaria una simultánea transformación de todos los niveles de la cultura nacional. El país necesita de empresarios y emprendedores que abran mundos e inventen oportunidades; de trabajadores contentos que sientan esperanza, de horizontes nuevos de vida, y de estadistas a la altura de estos nuevos horizontes, ya abiertos por el equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La infraestructura digital de comunicaciones requiere una nueva percepción y énfasis. Mucho me temo que estemos atados al pasado, encarando la nueva era que viene con herramientas antiguas.
A través de la oportuna, rápida y eficiente implementación de una infraestructura de información digital, de amplia cobertura, escalable y competitiva, Chile tiene hoy la oportunidad de ser parte del grupo de los países que lideran el diseño del futuro del mundo.
Según Raj Reddy, autoridad mundial en el mundo digital y profesor en Carnegie Mellon, en el plazo de 10 años, la existencia y el uso de este tipo de infraestructuras tecnológicas generarán cambios tan significativos en la productividad de las sociedades, que se podrá llegar a producir en un día el equivalente a lo que hoy se produce en un mes.
La telefonía asume en este contexto un rol nuclear. Será necesario, por lo tanto, mirarla de otra manera. Este nuevo futuro requerirá un financiamiento que es indispensable buscar ya, asignando a las compañías que han liderado la telefonía, un nicho justo en la realidad que viene. No podemos permitir que las consideraciones válidas en el marco tarifario de los '90 se conviertan en un cuello de botella estrangulador del desarrollo futuro.
Según Gordon Moore, uno de los fundadores de Intel, las
plataformas de desarrollo se rigen por una ley que permite predecir que la capacidad de cómputo se duplica cada 18 meses; que, en diez años, aumentará aproximadamente en cien veces, o que el costo por una misma unidad será cien veces menor.
Aplicada a la memoria, esta ley indica que el número se multiplica por mil en diez años. Sin embargo, se calcula que, en diez años, la capacidad de bajar los costos de transmisión se multiplica por diez mil.
Esto quiere decir que pronto la capacidad de cómputo y la memoria serán commodities a las que podremos acceder al mismo precio que otros en el mundo. Las consideraciones tecnológicas aseguran que esto permanecerá inalterado hasta el 2015, cuando nuevas formas tecnológicas podrán sustituirlas.
Por otra parte, en el caso del ancho de banda, dependerá no sólo de consideraciones tecnológicas, sino también de los acuerdos internacionales y de las capacidades de las empresas el comprar en los nuevos mercados que ellos abren.
Si seriamente queremos hacer de Chile un país que se transforme en plataforma de servicios en la economía mundial, se impone tomar decisiones nacionales y de proyecto país. Movámonos, entonces, con las nuevas olas de desarrollo, con rapidez, invirtamos en esas infraestructuras y en recursos humanos con la educación
técnica y empresarial que el país necesita; formemos masivamente técnicos que a un costo adecuado sirvan a la pequeña industria; fomentemos el arte y a los artistas para desarrollar un Chile con glamour y estilo.
Imitemos a Canadá, Corea, Finlandia y otros que han puesto metas ambiciosas. Sólo para el año 2010 debemos pensar en una meta de 10 Megabits por segundo en los sectores público y empresarial y de 2 Mb para los hogares. Así la educación, la medicina, las regiones y
otros, podrán competir e inventar. No nos quedemos en chicas. Las decisiones hay que tomarlas ahora cuando regulamos la telefonía.



